
Me podría embriagar con estas ganas que tengo de levantarme. Siento, pienso, traigo, gano, desmenuzo, se atraganta...me paro y la persigo. De pronto y sin darme cuenta, esta licenciosa realidad me aborda y caigo en ese jueguito morboso de categorizar lo que entiendo...y mientras camino...en verdad nada. Como te decía...la persigo y mientras recapitulo, mi presencia continúa impávida ante tanto alboroto...a cada paso me detengo y una luz oscura me enceguece con una insolente claridad...un oxímoron pasó de repente ¿Qué fue eso, ¡un espejo!? No sé.
¿Decido entonces? Me prostituyo de una buena vez y quizás ande más tranquilo. ¿Cómo lo hace la madre cuando se abre de patas? El tajo apunta y la matrona se apronta, asoma un pendenciero y estrepitoso escote, ¿Será una damita o varón? - se pregunta mientras se las acomoda- “¡Puje mierda que ahí viene!” Del puro susto la madre aprieta y se raja el vientre junto con las ganas de aguantar, el engendro sale volando por la ventana...ni un sólo llanto, quizás un grito, pero no de niño, ¿Fue el Apgar? Incendió las expectativas y nadie lo revisó. Ahora vuela por los aires con el cordón colgando, pero que importa si ya le están saliendo pelitos, la conexión la perdió hace rato, el niño ahora habla aunque nadie escuche, porque va volando...pasa muy rápido, igual que un cometa, ya tiene barba y se queja, no como antes sino como ahora, como todos. Uno más dice un cura -frotándose las manos-. ¿Y en qué trabaja? a quién le importa, si mientras se le pueda utilizar los jefes estamos contentos, porque va volando, algo se nos ocurrirá. Ahora el joven es adulto, desganado y quejumbroso porque va volando indolente de su propia situación. Se cuenta las canas, cuando termina siente un rato el viento y se da cuenta que está volando, y qué importa si siempre la he tenido presente y ahora mírenla, ahí está, mirando de frente...la parábola que este ser dibuja en la historia, es insignificante para los analistas sociales, para nosotros es suficiente, porque a pesar de que va volando ahí viene el parquecito con sus placas de cemento y sus flores huevónamente cómodas, en esos cínicos floreros. El viejo a penas se mueve y aunque va volando empieza a bajar, sólo que más rápido, tanto que suficiente como para hacer mierda una lápida que se encontró en el suelo....después del polvo alcanzo a ver mi nombre por un rato...no quiero seguir leyendo, porque como te decía aún la persigo... y a cada paso me detengo, por culpa de esta luz huevona que me enceguece con una claridad insolente...tiene forma de túnel...o ¿A caso es la lumbre que ensombrece el camino?
En otro momento del tiempo, un par de viejos vieron pasar un individuo...¿Qué fue eso viejo? No sé, me pareció un oxímoron...A mi un occiso. Puede ser...puede ser.
